
A diferencia de lo que se cree, el karma familiar no es una sentencia de fracaso, sino un «sistema operativo» inconsciente que se puede y debe actualizar para reescribir tu historia de éxito.
- Los bloqueos profesionales a menudo son el eco de traumas y creencias no resueltas de tus ancestros, transmitidos a través de lo que la ciencia comienza a entender como un «ADN psicológico».
- Identificar si tus vínculos son «kármicos» (de repetición) o «evolutivos» (de crecimiento) es clave para romper el ciclo de dependencia y autosabotaje en el trabajo.
- Momentos astrológicos clave, como el Retorno de Saturno (28-30 años) y su oposición (alrededor de los 42), son portales de oportunidad para una maduración acelerada y una liberación consciente de estas cargas.
Recomendación: Deja de ser una víctima de tu historia familiar y asume la responsabilidad energética. El primer paso es auditar tu «guion profesional heredado» para identificar qué creencias sobre el éxito, el dinero y la autoridad no son tuyas y están frenando tu potencial.
Llegar a los 40 es un hito. Se supone que es la cúspide de la carrera profesional, un momento de cosecha y consolidación. Sin embargo, para muchos, se siente como una repetición de patrones frustrantes. Proyectos que se desmoronan en el último minuto, ascensos que nunca llegan, una extraña sensación de autosabotaje que parece venir de un lugar profundo e invisible. Sientes que, sin importar cuánto te esfuerces, sigues chocando contra el mismo muro de cristal que quizás tus padres o abuelos también conocieron. Esta sensación de estar «programado para el fracaso» no es tu imaginación; es el eco de tu karma familiar.
La respuesta habitual a estos bloqueos suele ser trabajar más duro, cambiar de estrategia o buscar un nuevo curso de desarrollo profesional. Se nos dice que meditemos para el estrés o que perdonemos y olvidemos. Pero estas soluciones superficiales rara vez funcionan porque no abordan la raíz del problema: el «sistema operativo» inconsciente que heredaste de tu linaje. Este sistema contiene las creencias limitantes, los miedos no resueltos y los traumas silenciados de generaciones pasadas, que se manifiestan en tu presente como obstáculos profesionales.
Pero, ¿y si la verdadera clave no estuviera en luchar contra estos patrones, sino en comprender su origen para poder actualizarlos conscientemente? Este artículo no te ofrecerá soluciones mágicas ni positivismo tóxico. En su lugar, te proporcionará una hoja de ruta profunda y compasiva para que te conviertas en un agente de cambio en tu propio linaje. Exploraremos por qué el karma no es un castigo, sino una lección pendiente que se manifiesta en tus relaciones y, especialmente, en tu carrera. Aprenderás a identificar la trampa del victimismo, a utilizar los ciclos astrológicos como catalizadores para la liberación y, finalmente, a perdonar no para justificar, sino para liberar tu propio campo energético y reclamar el éxito que te corresponde.
A lo largo de esta guía, desentrañaremos las capas de tu herencia kármica. Descubrirás herramientas prácticas y cambios de perspectiva para transformar las cargas ancestrales en combustible para tu realización personal y profesional. Prepárate para un viaje de autodescubrimiento que podría cambiar no solo tu futuro, sino también el legado que dejas atrás.
Sommaire : Desbloquea tu potencial limpiando el karma de tu linaje
- Por qué el karma no es un castigo divino sino una lección pendiente
- Cómo generar karma positivo diario con 5 acciones conscientes
- Karma de apego o llama gemela : qué vínculo estás viviendo realmente?
- La trampa del victimismo que agrava tu deuda kármica sin que lo sepas
- En qué fase lunar realizar rituales de liberación kármica para mayor efectividad?
- Cuándo esperar tu retorno de Saturno : los años críticos de maduración
- Por qué perdonar no significa justificar sino liberar tu propio campo energético
- ¿Cómo utilizar la sanación emocional para superar una ruptura traumática reciente?
Por qué el karma no es un castigo divino sino una lección pendiente
La palabra «karma» a menudo se malinterpreta como un sistema cósmico de premios y castigos. Si te va mal en el trabajo, es porque «hiciste algo malo». Esta visión fatalista no solo es incorrecta, sino que también es profundamente paralizante. Es crucial entender que el karma, especialmente el familiar, no es una condena, sino un mecanismo de aprendizaje transgeneracional. Imagínalo como un «sistema operativo» energético y conductual heredado de tus ancestros. Este sistema incluye sus talentos y fortalezas, pero también sus traumas no resueltos, miedos y creencias limitantes.
Estos «archivos» pendientes no se transmiten por capricho divino, sino a través de patrones de comportamiento, dinámicas familiares y, como sugiere la ciencia, incluso a nivel biológico. De hecho, la epigenética está comenzando a validar esta sabiduría ancestral. Ciertas investigaciones han encontrado que el trauma puede dejar una marca química en los genes de una persona. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Duke encontró diferencias en la metilación del ADN en los hijos de sobrevivientes del Holocausto, lo que sugiere que el trauma puede heredarse a través de los genes. Esto no significa que estés condenado, sino que llevas la información para una lección que tu linaje no pudo completar.

Tu carrera profesional es a menudo el escenario principal donde estas lecciones se manifiestan. Un abuelo que perdió todo en una crisis económica puede haberte «instalado» un programa de miedo a la escasez, llevándote a no pedir aumentos. Una madre que sacrificó su carrera por la familia pudo haber transmitido una creencia inconsciente de que «el éxito profesional y la felicidad personal son incompatibles». Estos conflictos no son para castigarte, sino para que finalmente los veas, los entiendas y elijas una respuesta diferente, sanando así para ti y para todo el linaje. Reconocer que no es un castigo sino una oportunidad es el primer y más poderoso paso hacia la liberación.
Cómo generar karma positivo diario con 5 acciones conscientes
Una vez que comprendemos que el karma familiar es un sistema de patrones heredados, la siguiente pregunta es: ¿cómo empezamos a «actualizar» ese sistema? La respuesta no está en un único ritual grandioso, sino en la acumulación de pequeñas acciones conscientes y diarias que reescriben tu «código» energético. Generar karma positivo no es acumular «puntos» para el más allá, sino tomar decisiones en el presente que te alineen con la autonomía, la compasión y la responsabilidad, en lugar de la repetición inconsciente.
El primer paso es siempre la conciencia. Como afirman los terapeutas transgeneracionales, a menudo no somos conscientes de cómo las experiencias de nuestros abuelos nos impactan directamente. Un testimonio recurrente en las terapias de constelaciones familiares es: «Cosas que les sucedieron a tus abuelos impactaron en tus padres y tienen efecto también en ti«. Aceptar esta conexión sin juicio es el inicio. No se trata de culpar, sino de observar con compasión cómo ciertos miedos o fracasos en tu carrera pueden ser un eco de historias pasadas.
La clave es pasar de la reacción automática a la respuesta elegida. Cada vez que te enfrentas a un desafío profesional, pregúntate: «¿Esta reacción (miedo, ira, resignación) es realmente mía, o es un patrón familiar que conozco?». Cada vez que eliges la compasión sobre el juicio, la valentía sobre el miedo heredado, o la autoafirmación sobre el silencio aprendido, estás generando un «parche» de software positivo para tu sistema operativo ancestral. Son estos pequeños actos de soberanía personal los que, día a día, construyen un nuevo destino profesional y liberan a tu linaje.
Para sistematizar este proceso, puedes adoptar una rutina de acciones deliberadas. No se trata de añadir más tareas a tu día, sino de infundir intención en lo que ya haces.
Plan de acción: transformar el karma familiar en el ámbito profesional
- Reconocimiento sin juicio: Dedica 5 minutos al final del día a anotar una decisión profesional que tomaste y pregúntate si se sintió como una elección libre o como una reacción automática heredada. Acéptalo sin culparte.
- Investigación compasiva: En tu próxima conversación con un familiar mayor, haz una pregunta abierta sobre los desafíos laborales de tus abuelos o padres. Escucha para comprender, no para juzgar.
- Micro-meditación de liberación: Antes de empezar tu jornada laboral, visualiza una luz dorada envolviendo tu árbol genealógico y repite internamente: «Tomo la fuerza, libero las cargas».
- Declaración de propósito: Escribe en un post-it y colócalo en tu escritorio una afirmación como: «Me libero y libero a mi linaje del miedo al fracaso/éxito. Elijo crear mi propio camino».
- Creación de un nuevo ritual: Establece un pequeño ritual semanal para celebrar tus logros profesionales, por pequeños que sean (un café especial, una canción). Esto rompe el patrón de minimizar el éxito.
Karma de apego o llama gemela : qué vínculo estás viviendo realmente?
En el ámbito profesional, los vínculos más intensos a menudo se malinterpretan. Un jefe que parece un mentor de alma gemela, un colega con el que tienes una conexión instantánea pero conflictiva… ¿estás viviendo un vínculo evolutivo o repitiendo un drama kármico? Distinguir entre un vínculo de apego kármico (que te mantiene estancado en patrones familiares) y una relación de alma evolutiva (que te impulsa a romperlos) es crucial para tu éxito.
Los vínculos de apego kármico se sienten magnéticos, fatales y a menudo dolorosos. Son espejos directos de dinámicas familiares no resueltas. Por ejemplo, si tuviste un padre autoritario y ausente, podrías encontrarte buscando desesperadamente la validación de un jefe con características similares, repitiendo el ciclo de sentir que nunca eres suficiente. Estas relaciones se basan en la necesidad, la dependencia y la repetición de roles (víctima, salvador, perseguidor). Su propósito no es hacerte feliz, sino mostrarte el patrón que necesitas sanar.
Por otro lado, una relación de alma evolutiva, aunque pueda ser desafiante, se siente expansiva. Te empuja a ser más auténtico, a desarrollar tu confianza interna y a superar tus miedos heredados. Esta persona no rellena tus vacíos, sino que te inspira a rellenarlos por ti mismo. Como señalan especialistas en constelaciones familiares al analizar los programas transgeneracionales:
Si compartimos ‘programa’ con un familiar o ancestro puede ocurrir de dos modos: Llevamos el programa en la misma polaridad (DUPLICAMOS o YO COMO TÚ) o llevamos el programa en la polaridad opuesta (REPARAMOS o YO POR TI)
– Especialistas en Transgeneracional y Constelaciones Familiares, El Transgeneracional y las Constelaciones Familiares: Cuestión de Genética
Un vínculo kármico te hace duplicar el rol de tu ancestro (fracaso como él) o repararlo (éxito obsesivo para compensar su fracaso). Un vínculo evolutivo te ayuda a trascender ambos roles y encontrar tu propio camino.
La siguiente tabla resume las diferencias clave para ayudarte a discernir qué tipo de vínculos predominan en tu entorno profesional, una distinción vital que un análisis comparativo reciente ha destacado como fundamental para la sanación.
| Vínculo Kármico (Bucle) | Vínculo Evolutivo |
|---|---|
| Repite dramas familiares sin resolver | Empuja a superar el drama familiar |
| Genera patrones de dependencia emocional | Fomenta el crecimiento y autonomía |
| Mantiene roles de víctima/salvador/perseguidor | Permite trascender roles limitantes |
| Busca validación constante del superior | Desarrolla confianza interna |
| Perpetúa miedos y juicios heredados | Transforma miedos en fortalezas |
La trampa del victimismo que agrava tu deuda kármica sin que lo sepas
Uno de los mayores obstáculos para limpiar el karma familiar es una trampa sutil pero increíblemente poderosa: el rol de la víctima. Es fácil y hasta cierto punto comprensible caer en él. «Tengo mala suerte», «mi jefe no me valora», «mi familia siempre ha tenido problemas de dinero, es mi destino». Si bien es cierto que puedes haber heredado patrones y circunstancias difíciles, permanecer en la mentalidad de víctima no solo te impide avanzar, sino que activamente refuerza y agrava la deuda kármica que intentas sanar.
El victimismo es adictivo porque nos absuelve de la responsabilidad. Si el mundo, tu jefe o tus ancestros son los culpables, no tienes que hacer el difícil trabajo de cambiar. Sin embargo, desde una perspectiva energética, al declararte víctima, cedes todo tu poder. Estás diciendo al universo: «No tengo control sobre mi vida, soy un producto de mis circunstancias». Esta postura perpetúa el ciclo, atrayendo más situaciones que confirman tu creencia de que «eres una víctima». En el contexto profesional, esto se traduce en no negociar tu salario, no postular a un puesto superior por miedo al rechazo, o aceptar proyectos que te sobrecargan porque no te atreves a poner límites.
Salir de esta trampa requiere un acto de responsabilidad energética radical. Significa reconocer el dolor y la injusticia del pasado, validar tus sentimientos, pero negarte a que te definan. El caso del «Triángulo Dramático Kármico» es un claro ejemplo: puedes haber sido la víctima del comportamiento de tus padres, pero como adulto, tienes la capacidad de elegir no seguir adoptando esa postura. Trascender este rol es un regalo que te haces a ti mismo, un paso de superviviente a creador de tu propia realidad.

Romper con el victimismo no es culparte, sino empoderarte. Cada vez que reemplazas un pensamiento de «esto siempre me pasa a mí» por «¿qué puedo aprender de esto?» o «¿qué elección diferente puedo hacer ahora?», estás rompiendo una cadena invisible. Es un cambio de enfoque desde lo que te hicieron hacia lo que puedes hacer tú. Este es el verdadero punto de inflexión en la sanación del karma familiar: cuando dejas de ser el efecto para convertirte en la causa de tu propio éxito.
En qué fase lunar realizar rituales de liberación kármica para mayor efectividad?
Una vez que has decidido tomar acción y liberar las cargas kármicas, puedes alinear tus esfuerzos con los ciclos naturales para potenciar su efectividad. La Luna, con su influencia sobre las mareas, las emociones y el subconsciente, es una aliada poderosa en este proceso. Sincronizar tus rituales de liberación con las fases lunares no es una superstición, sino una forma de trabajar con la corriente energética en lugar de contra ella.
La Luna rige el mundo de las emociones, la memoria y el linaje materno, que es a menudo el canal principal a través del cual se transmiten los patrones kármicos emocionales. Cada fase lunar tiene una energía específica que puede ser aprovechada para diferentes aspectos de la sanación. Trabajar con estas fases te permite acceder a capas más profundas de tu psique, donde residen los nudos energéticos.
Para rituales de soltar y liberar, la fase ideal es la Luna Menguante. Este es el período que va de la Luna Llena a la Luna Nueva. La energía es de decrecimiento, de limpieza, de dejar ir lo que ya no sirve. Es el momento perfecto para realizar rituales de corte de lazos, escribir cartas de liberación para quemarlas o hacer limpiezas energéticas en tu hogar y espacio de trabajo. Cualquier práctica enfocada en soltar una creencia limitante, un resentimiento o un patrón de autosabotaje será mucho más potente durante esta fase.
Por el contrario, la Luna Nueva es el momento de la siembra. Una vez que has limpiado el terreno durante la fase menguante, la Luna Nueva ofrece una pizarra en blanco. Es el momento óptimo para establecer intenciones claras sobre lo que quieres manifestar en tu carrera: un nuevo puesto, más confianza, relaciones laborales sanas. En lugar de solo liberar lo negativo, esta fase te permite plantar las semillas de los dones ancestrales positivos que también heredaste: la resiliencia de una abuela, la creatividad de un tío. El proceso completo de sanación requiere ambos movimientos: soltar y sembrar. Se considera que, al igual que el ciclo lunar de 29.5 días, la transformación kármica requiere al menos un ciclo completo para empezar a notar cambios significativos.
Cuándo esperar tu retorno de Saturno : los años críticos de maduración
Si sientes que alrededor de los 40 estás en un punto de inflexión crítico, no estás solo. La astrología kármica nos enseña que hay ciertos períodos en nuestra vida que actúan como «exámenes» o puntos de control kármico. Son momentos en los que las lecciones no aprendidas, especialmente las heredadas de nuestro linaje, se presentan con una intensidad ineludible. El tránsito más famoso es el Retorno de Saturno, pero para la crisis de los 40, hay otro igualmente importante: la Oposición de Saturno.
Saturno es el planeta del karma, la estructura, la responsabilidad y la madurez. Tarda aproximadamente 29.5 años en dar una vuelta completa al zodíaco. Tu primer Retorno de Saturno, que ocurre entre los 28 y 30 años, marca tu primera gran crisis de madurez. Es cuando la vida te obliga a dejar atrás las estructuras juveniles y a construir tu propia autoridad. Muchas de las decisiones tomadas en este período (carrera, pareja, lugar de residencia) están profundamente influenciadas por el deseo de «hacerlo bien» o de rebelarse contra los patrones familiares.
Sin embargo, es durante la Oposición de Saturno, que ocurre a mitad de su ciclo, alrededor de los 42 años, cuando realmente se pone a prueba la solidez de esas estructuras. Este es el momento arquetípico de la «crisis de la mediana edad». Todo lo que construiste en tu primer Retorno de Saturno es revisado. ¿Funciona? ¿Es auténtico? ¿O construiste tu vida basándote en el «deber ser» familiar en lugar de en tu verdadero ser? Según la astrología kármica, tanto el Retorno de Saturno como su oposición marcan períodos críticos de revisión kármica. Es en este momento, a los 40, cuando los patrones de fracaso profesional heredados se vuelven más evidentes y dolorosos, porque la vida te está pidiendo a gritos que finalmente los trasciendas y te alinees con tu verdadero propósito.
Estos tránsitos no son para castigarte, sino para darte una oportunidad de oro para reevaluar y corregir el rumbo. Verlos como «puntos de fuga kármicos» en lugar de crisis te permite aprovechar su energía para una maduración acelerada y una liberación profunda. Es el momento perfecto para hacer un trabajo consciente de sanación del linaje.
Checklist de auditoría: preparándote para tus tránsitos de Saturno
- Investigación del linaje: Dedica tiempo a conversar con familiares mayores. Recopila datos sobre las profesiones, éxitos y fracasos de tus ancestros. Escucha sin juzgar, buscando patrones recurrentes.
- Aceptación del destino familiar: Crea un pequeño altar o espacio con fotos de tus ancestros. Míralos y repite: «Acepto vuestro destino tal como fue. Tomo la fuerza y libero las cargas». La compasión libera, el juicio bloquea.
- Ruptura del silencio: Identifica un «secreto» o tabú familiar relacionado con el dinero, el trabajo o el poder. Habla sobre ello con una persona de confianza o escríbelo en un diario. Ponerlo en palabras le quita poder.
- Búsqueda de ayuda profesional: Investiga sobre herramientas como las constelaciones familiares, la psicogenealogía o la terapia transgeneracional. Considera una sesión para obtener una perspectiva externa sobre tus patrones.
- Plan de integración y acción: Define una nueva acción o hábito que represente el patrón que quieres instaurar (ej. si heredaste miedo a la escasez, automatiza una pequeña inversión mensual). Reemplaza el viejo patrón con uno nuevo.
Para recordar
- Tu éxito profesional está íntimamente ligado a la sanación de tu linaje; los bloqueos actuales son a menudo ecos de traumas pasados no resueltos.
- Dejar el rol de víctima y asumir la responsabilidad energética de tus patrones es el cambio más poderoso que puedes hacer para reescribir tu destino.
- Los ciclos astrológicos como el Retorno y la Oposición de Saturno no son crisis a temer, sino oportunidades programadas para una profunda liberación y maduración kármica.
Por qué perdonar no significa justificar sino liberar tu propio campo energético
En el camino de la sanación kármica, la palabra «perdón» surge inevitablemente, y a menudo genera resistencia. ¿Cómo perdonar a un ancestro cuyo comportamiento causó tanto dolor que sus ondas expansivas te afectan hoy en tu carrera? ¿Cómo perdonar a padres que perpetuaron patrones tóxicos? Aquí radica un malentendido fundamental: el perdón, en este contexto, no es un acto moral para absolver a otros, sino un acto pragmático para liberarte a ti mismo.
Perdonar no significa justificar sus acciones, olvidar el daño o reconciliarte con comportamientos inaceptables. No significa decir «estuvo bien». Significa simplemente decidir que ya no vas a cargar con el peso energético de la ira, el resentimiento y el dolor. Mantener el rencor es como tomar veneno esperando que el otro muera. Energéticamente, te mantiene anclado al mismo patrón vibratorio del trauma. Mientras no perdones, sigues conectado a esa energía, permitiendo que siga influyendo en tus decisiones y atrayendo situaciones que resuenan con esa misma frecuencia de dolor o injusticia.
En el contexto profesional, no perdonar puede manifestarse como una desconfianza crónica hacia la autoridad, una incapacidad para colaborar en equipo o un miedo paralizante al éxito, por temor a «traicionar» a un linaje de fracasos. Liberar a tus ancestros a través del perdón es, en realidad, cortar el cable energético que te une a sus limitaciones. Es un acto de soberanía personal donde declaras: «Vuestra historia es vuestra. Os honro, tomo la fuerza de la vida que me habéis dado, pero vuestras cargas, vuestros miedos y vuestras deudas ya no son míos».
Este acto de liberación se puede formalizar a través de rituales, meditaciones o cartas. El propósito es sacar la emoción de tu cuerpo y tu campo energético y declararla resuelta. Una carta de liberación es una herramienta poderosa para este fin, ya que pone en palabras una intención clara. Considera la fuerza de una declaración como esta:
Hoy corto todo lazo con esas memorias y me libero de todas las cargas que no me corresponden. Para mi bien y el de todos los involucrados. Hoy agradezco a Dios, al Espíritu Santo y al Universo por ayudarme en esta liberación. Hoy sé que soy libre y quedo libre para siempre. Hecho está. Gracias, Gracias, Gracias!
– Carta de liberación del karma familiar, Evolución Consciente – Ritual de liberación transgeneracional
¿Cómo utilizar la sanación emocional para superar una ruptura traumática reciente?
Todo el trabajo de limpieza kármica se pone a prueba y se integra durante momentos de crisis personal, como una ruptura traumática reciente. Ya sea una ruptura sentimental, un despido inesperado o el fracaso de un proyecto importante, estos eventos actúan como activadores potentes de nuestro «ADN psicológico» heredado. Es en el dolor agudo de una ruptura donde los patrones de abandono, traición o fracaso de nuestro linaje emergen con más fuerza, amenazando con arrastrarnos a un bucle de sufrimiento.
La sanación emocional en este contexto no es simplemente «superar» la ruptura, sino utilizarla como un portal de sanación kármica. La ciencia del trauma transgeneracional apoya esta visión; estudios sobre la transmisión intergeneracional del trauma sugieren que las alteraciones epigenéticas pueden influir en la personalidad de las generaciones más jóvenes, preparándolas para reaccionar de ciertas maneras ante el estrés. Tu reacción a una ruptura no es solo tuya; es la suma de todas las rupturas y pérdidas no procesadas de tu linaje. Verlo de esta manera te permite despersonalizar el dolor y abordarlo desde una perspectiva más amplia y compasiva.
El primer paso es permitirte sentir la emoción sin identificarte con la historia de víctima. Siente la tristeza, la rabia, el miedo, pero obsérvalos como energía que se mueve a través de ti, energía que quizás tu madre o tu abuela no pudieron procesar. Como se ha observado en terapias de mentalización, los niños pueden quedar atrapados en las experiencias traumáticas de sus padres. El proceso de sanación requiere «comprensión, documentación y narrativa». Por lo tanto, en lugar de rumiar sobre el «porqué a mí», pregúntate: «¿A quién de mi linaje le resulta familiar este sentimiento? ¿Qué historia no contada está tratando de salir a la luz a través de mi dolor?».
Utiliza la ruptura como un catalizador. Escribe la historia desde una nueva perspectiva, no como una tragedia, sino como un capítulo necesario para tu liberación. Realiza los rituales de perdón y corte de lazos que hemos mencionado, enfocándolos en el patrón específico que la ruptura ha revelado (ej. «el patrón de ser abandonado por figuras de autoridad»). Al hacer esto, no solo sanas tu corazón roto, sino que también reparas una fisura en el tejido de tu linaje, asegurando que esta herida en particular no necesite ser transmitida a las generaciones futuras. Conviertes una experiencia de trauma personal en un acto de servicio transgeneracional y, en última instancia, en el cimiento de tu futuro éxito.
Preguntas frecuentes sobre la liberación del karma familiar
¿Cuál es la mejor fase lunar para iniciar un proceso de liberación kármica?
La Luna Menguante es ideal para rituales de liberación y corte de patrones antiguos, ya que su energía favorece el soltar y limpiar. Por otro lado, la Luna Nueva es perfecta para plantar intenciones de activar dones ancestrales positivos y establecer nuevos patrones de éxito una vez que el espacio ha sido limpiado.
¿Por qué la Luna influye en los procesos kármicos familiares?
La Luna rige astrológicamente el subconsciente, las emociones, la memoria y, de forma muy significativa, el linaje materno. Dado que muchos patrones emocionales y conductuales se transmiten a través de la línea materna, sincronizar los rituales con las fases lunares permite un acceso más profundo y simbólico a las capas emocionales donde residen los nudos kármicos familiares.
¿Cómo integrar el cuerpo en los rituales de liberación?
El cuerpo almacena la memoria de los traumas, incluidos los heredados. Para liberar esta energía estancada, es muy efectivo incluir el cuerpo en los rituales. Durante la Luna Menguante, se recomienda realizar prácticas como el ‘shaking’ (sacudidas corporales controladas) o la danza extática para «sacudir» y liberar la memoria del trauma ancestral almacenada a nivel celular, facilitando una liberación más completa.